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Elecciones y deterioro de la institucionalidad política
Por Luis Armando González (*)
En conjunto, el proceso electoral que culminó el 12 de marzo de 2006 puso de manifiesto, en distintos momentos, el grave deterioro institucional que padece El Salvador. Tres son los focos de mayor deterioro institucional en el contexto de las últimas elecciones: Tribunal Supremo Electoral (TSE), Partidos Políticos (concretamente, ARENA y FMLN) y Presidencia de la República.
a) El Tribunal Supremo Electoral. El TSE es, con mucho, la institución más débil en el ámbito político, lo cual se explica, en lo esencial, por su subordinación a los intereses de los partidos representados en su seno. En este último proceso electoral esa debilidad se vio confirmada. Abundaron las violaciones al Código Electoral y el tribunal hizo poco o nada para sancionar a los responsables, independientemente de su partido o de su jerarquía en la estructura del Estado. La ciudad capital estuvo al borde del caos y la violencia debido, principalmente, al pobre desempeño del tribunal electoral en el manejo de la información sobre los resultados de las votaciones y en el ejercicio de su autoridad ante los partidos políticos más grandes.
b) Los partidos políticos: ARENA y FMLN. En el proceso electoral, no sólo el TSE puso de manifiesto su profunda debilidad institucional. Sucedió lo mismo con los partidos ARENA y FMLN, los cuales, a su vez, salieron más desacreditados de lo que estaban antes de la contienda electoral. En el caso de ARENA, nunca en el partido fueron tan confusos los roles de sus dirigentes como en este proceso electoral; nunca como en la última campaña el partido dio muestras de un desorden en su estrategia política y en el papel que cada uno de sus miembros de alto nivel debería jugar. En el FMLN, el panorama no fue más alentador. Se le hizo difícil controlar los desbordes fanáticos en su interior y se le hizo difícil resistirse a las provocaciones de ARENA. La demanda de un conteo rápido y transparente de los votos para la alcaldía de San Salvador –demanda compartida por amplios sectores de la población— fue reemplazada, por muchos de sus miembros y simpatizantes, en una demanda para que Violeta Menjívar fuera declarada ganadora de la contienda.
c) La Presidencia de la República. En términos de erosión institucional, al Tribunal Supremo Electoral y a los partidos ARENA y FMLN se suma la Presidencia de la República, la cual, en este proceso electoral, ha sufrido también un serio daño en su institucionalidad. Por mandato constitucional, el presidente de la República representa a todos los ciudadanos, no a un grupo en particular de ellos. En virtud de esta obligación con la sociedad en su conjunto, el presidente debe velar no sólo por el bien común, sino por el respeto a las leyes de la República. Sin embargo, a lo largo de la campaña electoral, aunque más claramente en el último tramo de la misma, el presidente Antonio Saca ejerció su poder constitucional al margen de las reglas legales establecidas y fuera de los límites de ellas. Se plegó a los intereses de su partido y subordinó su rol como presidente de la República a su rol como presidente de ARENA. Al no gobernar para todos, sino para su partido, y al violentar la legalidad, Saca socavó la legitimidad de su mandato presidencial y debilitó la institucionalidad de la Presidencia de la República.
(*) Luis Armando González es director del Centro de Información de la Universidad Centroamericana UCA.