Honduras: golpe de estado
Una revolución pendiente – April 15, 2010 -Por Adelay Carias
El golpe de estado perpetrado el 28 de junio de 2009 en Honduras evidenció la frágil institucionalidad democrática que aún prevalece en varios países de América Latina. Aunque en un principio se dieron grandes debates a nivel internacional e intensas movilizaciones populares al interior del país, aparentemente la situación se ha “normalizado” con la asunción de un presidente cuestionado pero en busca de su legitimación internacional.
Este artículo analiza las consecuencias del golpe de estado en la vida del país, el surgimiento de la resistencia y los posibles escenarios a los que se enfrenta en el nuevo contexto político. Más»
Sancionar o Negociar: Reflexiones sobre la experiencia de Honduras – March 23, 2010 -
Por Pablo Narval
La situación que conmovió a Honduras justo al mediar el año pasado y que, por un breve período, inquietó también a la comunidad internacional, parece haber sido dejada atrás por esa misma comunidad. Lo que no podrá ser dejado atrás, sin embargo, es un tema que probablemente seguirá animando por un tiempo la discusión intelectual y política internacional y que deriva de lo que muchos consideran un fiasco de esa misma comunidad internacional en sus esfuerzos por lograr la restauración de la normalidad democrática en el país centroamericano. Un tema que bien puede expresarse en una interrogante: ¿En los albores del siglo 21, están los organismos multilaterales en condiciones de garantizar la mantención de la democracia en los países que la componen? Más»
Cómo aprovechar y convertir en oportunidad la crisis posterior al golpe de Estado – March 23, 2010 -
Por Thilo Hoppe
Después que el 27 de enero el acaudalado empresario Pepe Lobo juró al cargo como nuevo presidente de Honduras y el mismo día su antecesor derrocado, Manuel Zelaya, aterrizó en su exilio en la República Dominicana, algunos periódicos alemanes comentaron: “golpe de Estado completado”. Opinaron que los cálculos de aquellos que maquinaron y ejecutaron el golpe de Estado del 28 de junio del año pasado, se habrían cumplido por completo. Sin embargo, el último capítulo de esta historia aventurera queda por escribirse. Cuando uno observa la historia de Honduras, particularmente de los últimos decenios, se encuentran muchos motivos para señalar que este pequeño país centroamericano es una república bananera clásica. Hasta ahora el pueblo hondureño ha tenido ninguna o muy pocas posibilidades de tomar en sus manos las riendas de su destino. Siempre ha estado a merced de poderes extranjeros ―sobre todo de Estados Unidos―, de empresas transnacionales, de militares corruptos y de una oligarquía que se limita a diez familias megaricas. » Bajar el texto [10 p.]
Honduras: Golpe de estado desde la perspectiva constitucional – September 3, 2009 -
Por Dr.Roberto Martínez Castañeda
El 30 de octubre, con la suscripción del "Acuerdo Tegucigalpa San José", nacieron nuevas esperanzas en Honduras: El gobierno electo y los golpistas, en un documento común, se pronunciaron a favor de la solución de la profunda crisis política después del golpe de Estado del 28 de junio, fijando a la vez los pasos necesarios para conseguirla. Hoy, cinco días más tarde, se hace más y más evidente que la firma del acuerdo por parte de los representantes del gobierno de facto sólo era un truco para demorar el retorno del presidente legítimo, Manuel Zelaya. De este modo, los golpistas tendrían la posibilidad de realizar las elecciones anunciadas para el 29 de noviembre bajo su control y de "legitimar" su poder.
Lea ahí el análisis de la situación en el país en torno al golpe de Estado, bajo un enfoque constitucional, redactado por el Embajador de Honduras en la República Federal de Alemania.
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La sinuosidad de la legalidad y el regreso de los dinosaurios – July 9, 2009 - El 28 de Junio del 2009
Por Gabriela Carias
América Latina y el mundo observó atónita en Honduras el regreso de los golpes de estado como modus operandi para derrocar a mandatarios legítimamente electos. Se trata, pues, de un golpe de estado perpetuado por las Fuerzas Armadas del país, en coalición con el poder legislativo y judicial. Se trata de un golpe de estado perpetuado desde el calor y la comodidad que proporciona la legalidad sinuosa y arbitraria de una democracia epidérmica en la cual, por una orden del poder judicial, deponer a un presidente y expulsarlo del país puede ser, a la sazón de muchos, constitucional y democrático.
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