Colaboradora de “la Böll” es viceministra de medio ambiente en El Salvador
El primero de junio de 2009 es una fecha histórica para El Salvador: La otrora organización guerrillera FMLN asume por primera vez la presidencia en el pequeño país centroamericano, gobernado durante 20 años por el derechista partido ARENA. Quien asume la presidencia es el ex-periodista Mauricio Funes. Lina Pohl, hasta ahora directora de la oficina local de la Fundación Heinrich Böll en El Salvador, se integra al nuevo equipo de gobierno como viceministra de medio ambiente. Así es una de las (probablemente) cinco mujeres que integrarán el gabinete de más de 30 personas. El Ministerio de Medio Ambiente estará dirigido por Herman Rosa Chávez, científico y anterior director de la fundación salvadoreña Prisma.
La formación del gobierno no fue fácil, porque se trató de conciliar muchas exigencias e intereses. Mientras el FMLN quiso ocupar las posiciones claves con cuadros de mucho mérito del partido, el presidente y su círculo liberal de asesores, “amigos de Mauricio Funes”, como ellos mismos se llaman, tuvieron otras prioridades. Al efecto, una vez más se mostró la amplitud del espectro político que el gobierno tiene que franquear. No obstante que, y contrariamente a todos los temores, el proceso de conciliación fue arduo, no dejó mayores heridas visibles hacia fuera. La crítica (sobre todo desde la izquierda) con respecto a los miembros del nuevo gobierno es moderada. Aún cuando el partido ocupa con su gente la mayoría de los puestos a otorgar, los “amigos de Mauricio Funes” lograron ganar sobre todo las posiciones claves, que determinan la futura política financiera y económica. Por otra parte, Armando Flores, un viejo socio que ha contribuido con la Fundación Heinrich Böll, presidirá la Defensoría del Consumidor desde el aparato gubernamental y con ello desde el círculo interno del gobierno. Hasta ahora Flores dirigió el Centro para la Defensa del Consumidor (CDC).
El nuevo gobierno enfrentará retos mayores. En efecto, mientras las expectativas de la población son enormes, con respecto a que el gobierno de izquierda finalmente adopte una política que se encargue de los problemas sociales del país, las arcas del Estado se encuentran vacías. También El Salvador sufre fuertemente por la crisis mundial financiera y económica, y está en una recesión. Se estima, que para finales del año, el déficit presupuestal alcance 1.2 mil millones de dólares estadounidenses debido a la caída de ingresos. Es decir, los ingresos del Estado se reducirán en un monto que corresponde aproximadamente a una tercera parte del presupuesto. Sobre todo las exportaciones y las remesas de los migrantes se vinieron abajo. Desde que estalló la crisis económica, cerca de 40 mil personas perdieron su trabajo, la mayoría de ellas en el sector formal. Entre la población, 2.8 millones de los 5.7 millones de salvadoreños viven en la pobreza y se calcula que esta cifra se incremente en 50 mil personas en lo que resta del año.
También el nuevo ministro de medio ambiente, Herman Rosa, y su segunda de a bordo Lina Pohl enfrentarán tiempos difíciles. A final de cuentas, el gobierno anterior puso el medio ambiente al servicio de su política económica neoliberal. A la fecha, se considera que El Salvador es el país de América Latina con los mayores problemas ambientales, lo que se debe ante todo a la inmensa tasa de deforestación. Tan sólo desde 1960 despareció 85% de los bosques, con graves impactos ecológicos, económicos y sociales. La erosión es violenta: con cerca de70% de los suelos ya afectados y aproximadamente 50 % de la superficie del campo inviable para el cultivo. A ello se suma la pérdida de biodiversidad, 720 especies de flora y fauna se consideran amenazadas. Es decir, El Salvador de antaño, tan fértil, ya no es capaz de autoalimentarse. La pérdida de los bosques impacta también el balance hídrico. A pesar de que El Salvador es un país rico en precipitaciones el agua potable limpia escasea, lo que afecta a 41% de la población. Muchas familias tienen que gastar más de 20% de su ingreso en agua potable limpia. Una alta contaminación del aire en las áreas urbanas y problemas de la gestión de desechos sin resolver completan la lista de los problemas ambientales más agudos.
La escasez de recursos financieros para remediar estas deficiencias no será lo único que habrá de dificultar la vida al ministerio de medio ambiente. También se trata de desarrollar una posición ante decisiones tan controvertidas como la autorización del uso de semillas transgénicas, aprobada hace un año. Las expectativas del movimiento ambiental son altas, y más porque el movimiento favoreció otro candidato como futuro ministro de medio ambiente, al activista Ángel Ibarra (director de la organización ambiental Unidad Ecológica Salvadoreña, UNES, y también contraparte de la Fundación Heinrich Böll).
La relevancia que el nuevo gobierno probablemente atribuye a la política ambiental, queda de manifiesto por el hecho que la cartera forma parte del “gabinete económico” que Funes instaló para solucionar los problemas económicos y financieros. Ahí confluyen entre otros los ministros de economía, finanzas, agricultura y de construcción, el presidente de la comisión portuaria, el director del Banco Central de Divisas y por supuesto Alex Segovia, la persona de más confianza del presidente, que fue nombrado Secretario Técnico de la Presidencia.
Para Lina Pohl, vieja colaboradora de la Fundación Heinrich Böll en El Salvador, el nombramiento como Viceministra de Medio Ambiente significa un reconocimiento de los muchos años de trabajo en su país. El cambio de rol, que implica el traslado de la sociedad civil al gobierno no será fácil. Pero su instinto político así como su tenacidad y su capacidad de imponerse la arman de la mejor manera para este reto.
¡Lina, te deseamos mucho éxito en esta tarea!



